Durante muchos años esa ha sido mi primera reacción cuando tenía cualquier duda sobre física, química, matemáticas, música, informática, fotografía, deportes, lugares del mundo… a veces le decía, un poco en broma, un poco en serio, que era un “hombre del renacimiento”, de todo sabía, de todo tenía opinión. Esto, que en cualquier otro pudiera parecer pedantería, era un rasgo de su sólida y amplia formación intelectual, pero su generosidad, su amabilidad, su modestia, impedían en él cualquier presunción.
Era un atento observador del mundo y de sus acontecimientos, viajero incansable, deportista empedernido, lector infatigable, detallista fotógrafo y muchas otras cosas, pero por encima de todo, excelente profesional y desinteresado amigo. Su sentido del humor, su ironía nunca hiriente, su tolerancia, su tenacidad, su capacidad de trabajo, su caballerosidad, son sólo algunas de las virtudes que ahora vienen a mi mente.
Tenemos ahora, como me dijo Lucía, un doble compromiso, el que ya adquirimos con el MEC al comenzar este proyecto y el que en justicia le debemos a él por tanto esfuerzo e inteligencia como supo poner en el proyecto ERA. Por él, por nosotros, debemos continuar lo que juntos comenzamos con tanta ilusión.
Ha muerto José Luis, mi compañero, mi mejor amigo, nuestro compañero, nuestro amigo. Sin él, nada será lo mismo.
jueves, 13 de diciembre de 2007
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3 comentarios:
Desde la fría y desolada Zaragoza. ¿Qué puedo deciros que no sepáis? el vacío que deja José Luís en nuestro centro, en todos nosotros, es inmenso.
Su labor iba mucho más allá de sus obligaciones, su compromiso con la educación le llevaba a estar presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida escolar: nuestro proyecto ERA, consejo escolar, nuevas tecnologías, intercambios europeos, comité ambiental, agenda 21, programa ciencia viva, proyectos de innovación,… era de los que siempre están luchando, de los imprescindibles. Y todo con buen humor, discreción, sin reproches ni alardes,…
Aunque éramos compañeros desde hace mucho, empecé a conocerlo más de cerca hace dos años, cuando me propuso colaborar en el programa Ciencia Viva, os puedo asegurar que nunca dejó de ayudarme, asesorarme, de atender cualquier petición que le hiciese, nunca escatimó tiempo, ni atenciones. Su talento, capacidad de trabajo, su compromiso, su sentido del humor, su generosidad, se hicieron patentes desde el primer momento. Y sé que era así con todo el mundo, con sus queridos alumnos, con todos los compañeros, ¡tanto le debemos…!
Nos va costar mucho creérnoslo y todavía más acostumbrarnos a no verle aparecer por el pasillo con su llavero en las manos, sus notas, sus correos, sus palabras,…
El único consuelo que nos queda es buscar refugio en el trabajo, reemprender la labor que junto a él comenzamos, será nuestro homenaje.
Un abrazo muy fuerte.
Lucía
Una reseña en este blog desde Vigo para sumarnos al pesar por el fallecimiento de José Luis, a quien hemos tratado en los encuentros del proyecto y en los múltiples contactos a través de internet y de conversación telefónica. Poco puedo añadir a los comentarios que Elena y Lucía habeis hecho respecto de el, y coincido plenamente en que sentiremos su pérdida a nivel humano y profesional. Y también espero que, por sentido del deber y en homenaje a su gran labor, sigamos trabajando en nuestro proyecto. Un abrazo. Miguel Valiño.
En poco más de un año que nos conocemos, también creo que José Luis era una persona excepcional, de las que no son frecuentes: su cultura, su empatía, su saber estar, sus experiencias viajeras, su implicación en las actividades que participaba...
Aún no me puedo creer que ya no esté entre nosotros, cada vez que entro en mi lista de correo y veo sus mensajes me da una punzada y trato de imaginar el dolor de Lucía, de Elena (amiga de él desde hace veinte años) y del resto de sus compañeros y alumnos que lo veían todos los días.
Su ausencia costará suplirla, pero debemos echar todos una mano para recomponer la estructura del Proyecto ERA que puso en marcha y en la que él actuaba como auténtico coordinador como piedra clave que sustentaba toda la bóveda de ese gran espacio de trabajo. Como decís, se lo debemos.
Un abrazo fuerte
Felipe
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